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martes, 25 de enero de 2011

Y USTED, ¿A QUÉ LE TEME?

Por: Marbella García Méndez.
marbeg@cantv.net



La vida de los taxista es bastante arriesgada, el lidiar el día a día con el tráfico, la delincuencia, el mal humor de algunos clientes y si a eso le sumamos algún espectro del más allá; imagínense la situación.
El señor Miguel Antonio López es de profesión policía, despúes de su jubilación pasó a ser chofer de taxi. Hace varios años, manejaba una camioneta ranchera;  con su aviso de "carro por puesto". Hacía carreritas desde el centro de Valencia (estado Carabobo) hasta Tocuyito (municipo Libertador del estado Carabobo). Su última vuelta era a las díez de la noche, cuando salía rumbo a Tocuyito, donde tiene su residencia; a esa hora ya los pasajeros eran conocidos. -Estudiantes universitarios, Vigilantes y uno que otro caballero que por empinar el codo se le hacía tarde-.
Un buen día, ya para culminar la faena diaria, pocos pasajeros abordaron el vehículo.
-.¡Que bueno, puras caras conocidas y ningún borracho!-Se dijo para sus adentros.
Al pasar frente al cementerio municipal de Valencia, una persona le hizo señas y él detuvo la camioneta.
 Era una joven  vestida de blanco, quien le informó que iba hacía Tocuyito.
Todo normal, los pasajeros se iban bajando y únicamente quedó la joven; quien llamó su atención al decirle:  
-Señor,  Usted debe cuidarse mucho, porque en la calle hay mucho peligro.
Palabras más, palabras menos; solo que al fijar la mirada por el espejo retrovisor se dió cuenta que la pasajera ya no estaba.
- ¡Pero bueno! ¿Y la muchacha que se hizo? ¿Sería que se salió del carro?
El señor Miguel se orilló en la autopista y buscó en el asiento trasero; pensando lo peor. Pero después de verificar que las puertas estaban cerradas; un frío recorrió su cuerpo y recordó lo que le había dicho su compadre días atrás:
-Compadre, tenga mucho cuidado porque en la vía siempre se monta una mujer vestida de blanco, se desaparece y nadie se explica como...
¿Que hago yo aquí? Pa´  luego es tarde!!! Pensó el atribulado hombre, al tiempo que se persignaba y patitas pa´que te tengo, a correr...
Al llegar a su casa, sudoroso le cuenta a su esposa lo sucedido:
-. No me vas a creer lo que me pasó...  Hasta hoy trabajo de noche...
Esta historia es real, le sucedió a un chófer de una línea de taxis, quien me la contó en medio de sus carcajadas y mi asombro.

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