PARA ALMAS SENSIBLES
"NADA HUMANO ME ES AJENO" Publio Terencio Africano (194 a.c.-159 a.c.)

CORREO ELECTRÓNICO DE CONTACTO:

Correo electrónico de contacto: vozdevilladecura@gmail.com

LA FOTO DE LA CABECERA

La foto de la cabecera ha sido tomada de http://www.imprescindiblesdelaciencia.es/?p=8563

LO QUE NO PUBLICAMOS.

- No publicamos mensajes violentos, agresivos, difamatorios, obscenos, vulgares, de odio, amenazantes, pornográficos ni algùn otro tema que de alguna forma viole las leyes vigentes.
- No publicamos mensajes con incitación de prácticas ilegales.

PUEDES TWITTEAR DESDE AQUÍ. SÍGUENOS EN @delatierratoda

lunes, 23 de mayo de 2011

ESPERANZA

Por:Juan Rodríguez
 Porlamar, Venezuela
triplejuan@gmail.com
                   Allí estaba ella nuevamente, bonita como siempre, la veía casi todos los días, coincidíamos en la mañana en el mismo vagón del metro de Caracas de ida hacia el este. Su presencia significaba para mí el comienzo de una mejor jornada. Al entrar al andén la buscaba con la mirada y viéndola, mi espíritu recobraba una nueva vida. En ocasiones, a pesar de la muchedumbre, con su natural fragancia se delataba para mí, no necesitando inquirirla para saber de su existencia. Se bajaba una estación antes que la mía, dejándome con su grato recuerdo hasta bien entrado el día.               
                ¡Qué hermosa la hizo Dios!, pensaba yo, mientras, fascinado, la contemplaba desde mi asiento. Seguro que fue hecha de azahares, sus ojos de luceros, sus labios de cerezas, sus cabellos de mil estrellas, sus manos de tibia seda y su perfume de mimosa. Delicadamente vestida siempre de taller, con un broche brillante de mariposa que su suave pelo recogía, llevaba siempre un libro empastado de tapas con letras y arabescos dorados que no dejaba de leer mientras el tren se deslizaba por sobre los rieles, alzando la mirada de cuando en cuando para otear el espacio. 
                 Un día, uno de los más inusitados de mi vida, por fin, afanosamente me atreví a sentarme a su lado, saludándome ella con el obsequio de una dulce y tierna sonrisa que de inmediato mi corazón encogió y que jamás podre olvidar, terminando con ello de introducirse sin ninguna dificultad en mi desnuda alma. No dejamos de conversar animosamente en todo el trayecto, el cual creí más corto que de costumbre. Esperanza era su nombre, y estudiaba sociología.
                 La siguiente vez, con mucho afecto me atendió una invitación a tomar café y, poco después, cenando en la terraza de un elegante restaurante, y teniendo como fiel testigo la brillante luz de una luna llena, de par en par le abrí definitivamente mi corazón, atendiendo ella mis sanas peticiones.
                 No lo podía creer, estaba que me ahogaba en mis emociones, con la mente obnubilada, como adormecida. Me aparté de todo entorno, existía solo para ella. Armonizábamos perfectamente. Vivimos a plenitud el corto tiempo que para los dos nos presto nuestra existencia. Lo único que me hacía falta para ser feliz, era  ¡nada! No tardaron en brotar los más maravillosos planes y, estando éstos ya por concretarse, de improviso y sin aviso alguno, debió tempranamente mi amorosa flor adelantarse a los jardines de la gloria, no sin antes susurrarme al oído que me amaba, dejándome el más bello recuerdo ese fugitivo amor jamás y nunca superado. Bendigo su existencia y por haberla yo conocido, ¡Que esperanza, con ella supe que existe Dios!
SITIO WEB DE LA IMAGEN: http://mandarinaymenta.bligoo.com/content/view/175945/Amor.html

No hay comentarios: