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sábado, 14 de mayo de 2011

PAULA Y EL PERCHERO


Por:  Harvey Hernandez Machado
harvey1906@hotmail.com
             Cuando Paula llegó al mundo, en el año 1948, en la casa familiar ubicada en los Rosales, se encontraba un perchero propiedad de su abuelo materno. El “viejo Mijares”, como cariñosamente lo llamaba, dejaba su elegante saco de grandes bolsillos en sus ornados ganchos de bronce, y pasaba a retirarlo cuando la hora laboral lo obligaba a regresar a la faena diaria. Paulita ya contaba con nueve años cuando inició una cruzada al mejor estilo de Robín Hood. El saco en cuestión era víctima de sus regordetas y ágiles manos, de sus grandes bolsillos sacaba bolívares de plata, monedas de un bolívar o dos, y si los astros estaban de su parte ¡Señores, el premio mayor! Una moneda de cinco, el popular “fuerte” de aquellos tiempos.
             Por los pasillos y cuartos de la casa familiar se escuchaba la indignada voz del patriarca de la familia: “Antonia, esa hija tuya me está agarrando el dinero, el cuero me lo va a dejar en las manos cuando la vea”. Sucedía entonces algo muy especial, llamaba a sus amigos y compartía con ellos grandes cantidades de golosinas que su fortuna le permitía gastar, ella recordaba con nostalgia una barra de pan llamada Venezuela, una Kolita de tres puyas de marca Bernotti, la chicha A-1, empanadas de queso de 0,25 céntimos, el refresco de naranja Green Sport. “Siempre llamaba a tres amiguitas para brindarles y si se acercaba otro compañero lo invitaba igual”, me comentaría mucho tiempo después.
            Lamentablemente Paula se me fue, un cáncer me la arrebató, pero cuando le cerré sus ojos y las lágrimas de mi hermana cubrían su rostro, supe que ese altruismo y el compartir con los demás, así fuera un mendrugo de pan, estuvo con ella desde niña. Paula fue la mejor mamá-papá, su realidad, como muchas mujeres venezolanas, era ser padre y madre para sus dos hijos y luchar con todo para darle lo mejor. Un beso y un abrazo para todas las madres venezolanas, el mejor patrimonio de estas tierras. Por cierto, el perchero se encuentra en nuestra casa, mudo testigo de sus travesuras infantiles, de su Pan Venezuela y su Kolita de tres puyas.
SITIO WEB DE LA IMAGEN: http://www.depaginas.com.mx/fotosde_Perchero_Pie.htm

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