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martes, 14 de junio de 2011

UNA EXTRAÑA ALFOMBRA.





Por: Pompeyo Álvarez Utrera.
 pautrera@gmail.com
Ciudad Ojeda Mayo del 2011.
  (Hurgando en el baúl de los recuerdos). 


 En la década de los sesenta, laboraba en la Gerencia de Mantenimiento para la trasnacional Empresa Creole con sede en Quiriquire, región petrolera del estado Monagas. Cierta vez, me confiaron la inspección y reparación de una motobomba que funcionaba en el pequeño puerto de embarque de petróleo de  Boca de Uracoa, uno de los caños del Orinoco, desde el cual, la compañía petrolera embarcaba porciones menores  del negro aceite.
Para  llegar al lugar, había que hacerlo en bote a motor desde Puerto Amador, zona situada  al sur de Monagas.  Partimos una mañana  hacia Boca de Uracoa navegando por un río de anchura mediana y en  la compañía  agradable de toninas que escoltaban la embarcación.
En nuestro destino, nos esperaba el supervisor y único trabajador del sitio. Nos asignaron una casa para hospedarnos situada a escasos metros de la estación de bombeo. A fin de cubrir la logística de alimentación, el supervisor, nos guió hasta una casa de pescadores que estaba como a un kilómetro del sitio de trabajo y formaba  parte de un caserío en la margen norte del caño, a fin de concertar la comida.
Todo iba bien. En la tarde, nos dirigimos andando hasta la casa en cuestión y cenamos excelente comida criolla rematada con un exquisito dulce de leche.  Al regreso, ya la noche había caído y por la vereda que comunicaba los dos sitios, había unos postes de madera con bombillos que  escasamente alumbraban el angosto sendero.  Esa vez, fui testigo atónito de un espectáculo insólito. Al pié de cada poste, habían decenas de sapos y los mismos, esperaban que los coleópteros o  “cocos” de luz, que volaban en círculos alrededor de los bombillos , cayeran a tierra para comérselos, atrapándolos con su rápida lengua retráctil. Estuvimos contemplando aquel  singular banquete, largo rato. Los sapos, eran semejantes a una extraña y rugosa alfombra.
SITIO WEB DE LA IMAGEN: http://bibliotecadigital.ilce.edu.mx/sites/colibri/cuentos/insectos/htm/sec_4.htm
COMENTARIOS A ESTA ENTRADA:

 Mary Reina dijo...
Leí su articulo. Soy de la Boca de Uracoa. Vivía al lado del campo de compañía y mi papá se llamaba Raúl Martinez Casañas. Es muy cierto lo que escribiò, yo tambien lo recuerdo.Y en estos momentos vivo en Tucupita.
24 de junio de 2011 14:59 

Pompeyo Álvarez Utrera dijo:
¡Còmo me alegra que mis humildes letras le traigan recuerdos gratos a personas como a Mary Reina!! a quien le envío por este medio un saludo y mi agradecimiento por sus gentiles palabras. 
24 de junio de 2011 20:48



2 comentarios:

Mary Reina dijo...

leí su articulo soy de la Boca de Uracoa vivía al lado del campo de compañía y mi papa se llamaba Raúl Martinez casañas es muy cierto lo que escribio yo tambien lo recuerdo.Y en estos momentos vivo en Tucupita.

María Teresa Fuenmayor T. dijo...

Pompeyo Álvarez Utrera, autor del artículo envió el siguiente comentario:
¡Còmo me alegra que mis humildes letras le traigan recuerdos gratos a personas como a Mary Reina!! a quien le envío por este medio un saludo y mi agradecimiento por sus gentiles palabras.